Tres poemas del libro Criogenia

Giselle Lucía

La autora propone una lírica fascinante, llena de conocimiento y pasión. Con mucho placer presentamos algunos poemas de su esplendido libro Criogenia.


Giselle Lucía - poemas 1

Acto de reconocimiento

…temes a tu vacío
Cesare Pavese

Un hombre que se desprende y niega su raíz
podría ser una estructura malograda.
Me he sentado a comer con mis ancestros
y les he servido un trozo de mi vacío en cada plato.

Lejos del temor y las euforias mis sentimientos se congelan
y el cuerpo se estremece
y este frío que es la muerte hace que hierva.

Por fin palpo mi cordón umbilical.
Por fin mis madres me miran
y mi patria, como el árbol enumerado
de todos los rostros de mi sangre, se reencuentra
y me reconozco en estos temblores.
Por primera vez
los espíritus perturbados de la noche me han besado
y he tenido la certeza de estar llena.

Un amor nace, aunque no quieras

Un amor nace, aunque no quieras
y te niegues a caminar sonámbulo, distante
en el diluvio de los invidentes,
en la sincera humedad de los apriscos
amarrado a tu propia indiferencia.
No importa si eres inocente,
si mataste o te decapitaron.
La bala siempre llega a su destino,
aunque no haya una mano que apriete el gatillo,
aunque mutiles la semilla y quiebres todo lo posible,
aunque me niegues, lo niegues y te niegues.
Algo nace sin que te des cuenta
en aquel pedazo de ti que creías blindado
y te golpea y te besa con la misma mano,
la mano que no quiere y sin querer lo siente.
Nunca importará lo que decidas.
Un amor nace, aunque no quieras,
aunque ya no tengas corazón,
aunque te mueras.


Cromosoma X

Una mujer que se dispara a sí misma
podría ser comparada con un hombre
y, siendo mujer, si resucitara volvería a dispararse.

Dios nos hizo a su imagen y semejanza
y en nuestra herencia nunca estuvo ser sombra,
el problema siempre estuvo en la herencia del corazón,
que puede liberarte o construirte una jaula,
de ahí su naturaleza transmutable,
de ahí su aparente fragilidad.

Una mujer que se suicida fue un ser iluminado
aunque al morir reportasen que siempre estuvo loca.

Su vocación pudo haber estado en el gatillo
o lejos de todos los disparos,
pero una mujer no aprieta el gatillo por gusto,
no muere por honor u orgullo,
no hace la guerra.

A una mujer solo puedes matarla si le apuntas al corazón.



Giselle Lucía (Cuba, 1995)
Poeta, narradora, diseñadora y gestora cultural. Ha obtenido reconocimientos como el premio José Viera y Clavijo de ciencias sociales, Benito Pérez Galdós de ensayo, Edad de Oro de poesía para niños, Pinos Nuevos de narrativa infantojuvenil y David de Poesía que otorga la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Ha recibido menciones en los concursos internacionales Ángel Gavinet (Finlandia), Poemas al Mar (Puerto Rico) y Nósside (Italia). Ha publicado Contrapeso (Colección Sur, 2019), El circo de los asombros y la novela infantil ¿Qué nombre tiene tu casa? (Gente Nueva, 2019). Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés, italiano y turco, y publicados en antologías y revistas por todo el mundo.

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