Tres poemas de ‘Tordo’

Diego Alfaro Palma

A continuación publicamos una pequeña muestra de Tordo, libro ganador del Premio Municipal de Santiago en 2015. Sus poemas desatan fuerzas inusuales que nos transportan, desde situaciones y lenguajes cotidianos, a terrenos poblados lo mismo por la nostalgia, la reflexión social y la crisis ontológica.


Detalle de un cuadro de Kim Dorland

Destiempo

A Ángela

Mi abuelo abre la puerta
observa el magnolio en flor
entra, lo paseamos por el pasillo
cuelgo de él sin soltarme
Es invierno y también primavera
se ilumina el árbol de navidad
recibe a su amigo botánico
hay postre de lúcuma en la mesa
tocan el timbre lo necesitan
recita El ruego de Mistral
carga un molde de dentadura
Pero su casa es la caballeriza
de cien años antes
por la que carros de sangre
enfilan hacia el cementerio
como lo estoy ese día de mayo
mi abuelo abre la puerta.



Detalle de un cuadro de Kim Dorland

Normandía

El corazón una granada sin seguro
mientras los mejores de tu generación
caen como caracolas en la arena
No importa lo perdido
Logra de la puntería un arte
da caza al hijo del profesor
al hermano del carpintero
Recarga y vuelve a repetir
todo lo que hasta aquí has aprendido.




Detalle de un cuadro de Kim Dorland

Ciénaga

El juego entre el marco oscuro de sus gafas y los bigotes canos daban la impresión de estar frente a un marinero retirado, sin embargo sólo su dedo índice había recorrido los meridianos de un mapa amarillento y del que hacía repasar copias con lápices de cera: cada imperio, cada océano una tonalidad distinta. Él enseñó las fronteras, nombres que la humanidad dio a lo que siempre creyó suyo. Colgaba en la pizarra un pliego arrugado y con palabras proyectaba una batalla entre griegos y persas, al caballo de Alejandro avanzando aguerrido sobre la arena del tiempo, las lanzas de los gladiadores entrando en un costado. Cristo tomaba en él sentido, la empresa imposible del amor, mientras en la misa el sacerdote quebrando la ostia, cumplía con graficarnos la dispersión de los hombres, la separación de los mares, lo invisible abriéndose paso a través de la materia. Él se difuminó en el vacío que dejan las cosas, el piano descansado de sus hijos, la sábana de su mujer estirada, sus notas resguardadas en un cajón sin cerradura.



Diego Alfaro Palma (Limache, Chile, 1984)
Publicó los libros de poemas Litoral Central (Audisea | Pez Espiral, 2017), Tordo (Ediciones del Dock, 2016 | Editorial Cuneta, 2014) y Paseantes (Ed. Temple, 2009), la plaquett Los sueños de los sueños de Kurosawa (Cuadro de Tiza, 2017) y el libro-objeto Bolsas (Hojas Rudas, 2017). También realizó la antología de la Poesía reunida de Cecilia Casanova (Ed. Universidad de Valparaíso, 2014) y reeditó la Antología de Ezra Pound en Chile (Universitaria, 2011). Tradujo El pensamiento zorro, prosa de Ted Hughes (Limache250, 2013) y los manifiestos del artista callejero Banksy en El copyright es para policías (Alquimia, 2018). Sus ensayos han aparecido en El horroroso Chile. Ensayos sobre las tensiones políticas en la obra de Enrique Lihn (Alquimia, 2014) y en revistas de Chile y el extranjero. Su libro Tordo recibió el Premio Municipal de Santiago en 2015 su traducción al inglés por el poeta Lucian Mattison fue seleccionada por la Academia Norteamericana de Poesía (poets.org) en 2018.

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