Cada 25, el aire vuelve
El 2026 inicia para nuestro Mural con un poema de amor vivo escrito por un autor jovencísimo. Un recuerdo de que todos los inicios y todos los finales son vaporosos, y lo único que importa de ellos es el ardor con que se experimentan.
Rogelio Rochin Arroyo
Lloré dentro del sueño,
mientras los monitores dibujaban mi nombre
con luces intermitentes.
No era un adiós,
era una tregua.
Mi cuerpo dormía,
pero el alma seguí buscándote entre las sombras del suero,
como un perro que no aprende a morir lejos de su casa.
Los médicos decían que no sentía,
que no oía, que no soñaba.
Pero te juro, Romina,
que cada vez que llorabas,
el aire se llenaba de ti.
Tus lágrimas me atravesaban los pulmones,
me dolían más que la aguja,
más que el miedo,
más que la vida que se me iba escapando por los cables.
Yo no estaba muerto.
Solo te recordaba demasiado.
Vi tus manos sosteniendo el tiempo,
tu cabello cayendo como un río dorado sobre mi pecho,
y pensé que si los dioses existieran,
serían tan humanos como tú cuando rezabas.
Te oí decir que no querías perderme,
y el universo se partió en silencio.
Las máquinas chillaron,
los doctores gritaron,
pero yo solo quería volver a tocar tu cara.
A veces el amor es eso:
morir un poco para seguir respirando en otro cuerpo.
Cada 25- ese número que guardamos como un altar-
vuelvo.
Vuelvo a ti.
No en carne, no en voz, no en milagro,
sino en ese temblor que sientes cuando miras el cielo y no sabes por qué respiras hondo.
No llores más, amor.
El dolor ya no me alcanza.
Tus lágrimas son cristales que me empujan de regreso,
Que me enseñan que aún tengo algo qué perder:
tu risa.
Y aunque el llanto tuyo queme,
Aunque me parta la herida abierta de saberte triste,
soy feliz de que no llores por haberme perdido.
Porque aquí sigo-
Porque sigo amándote,
Mientras el aire –ese terco testigo–,
vuelve cada 25
a recordarme
que sobrevivir también es una forma de decirte
te amo.

Rogelio Rochin Arroyo
(Chiapas, México, 2008)
Es alumno de bachillerato de la UPAEP en el Estado de Puebla, ciudad a la que llegó desde el año 2009 y en la que actualmente radica. Desde pequeño tenía cierta curiosidad por las máquinas de escribir y a los siete años aproximadamente hizo su primer cuento “triste”. Es un adolescente con un fuerte sentido de introspección que le permite plasmar en sus cuentos y poemas la intensidad de su sentir y transmitir la crudeza de las situaciones que vive.
En el mes de mayo de 2025 fue diagnosticado con linfoma mediastinal de células no Hodgkins, actualmente lucha contra ese padecimiento.

